Eclipse Lunar desde la tierra de los Incas


El 15de Abril del 2014 la Luna será eclipsada por la sombra de la Tierra. Éste será el primero de cuatro eclipses que ocurrirán en el transcurso de 6 meses, llamados un tetraedro de eclipses. El último tetraedro fue hace una década y el próximo no será hasta el 2032.

El mejor lugar de observación es desde Norte América y partes de Sudamérica. Un equipo de astrónomos de GLORIA celebrarán éste espectáculo astronómico realizando una retransmisión en directo desde la ciudad de Cusco, en Perú, en el Valle Sagrado de los Incas. The best eclipse visibility will be from North America and parts of South America. A team of GLORIA astronomers will celebrate this astronomical spectacle with a live broadcast from the city of Cusco, Peru, in the Sacred Valley of the Incas. En toda Europa, la totalidad no será visible. Sin embargo, el volcán del Teide a sus 3718m de altura en la isla de Tenerife, ofrecerá un aspecto observacional intrigante. Cuando un eclipse total de Luna ocurre cerca del amanecer o del atardecer en el Teide, la sombra del volcán se alinea perfectamente con el eclipse de Luna. Este fenómenos único será observable durante el eclipse del 15 de Abril y será retransmitido en directo.

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Informe de la Expedición

Cuarta y última expedición del proyecto Gloria. El encuentro con la Luna Roja — el eclipse lunar — está previsto para el próximo Martes 15 de Abril. El viaje que nos llevará hasta allí sigue un camino en el borde entre la astronomía y la arqueología, ciencia e historia. Un camino que serpentea a lo largo del Valle Sagrado de los Incas. El primer paso ha sido Urubamba, que en la lengua Quechua significa “La tierra plana de las arañas”. En estado figurado, lo he encontrado un nombre muy apropiado: fue allí al llegar al hotel en Urubamba cuando pudimos encontrar red y reconectarnos, identificando en minutos las localizaciones donde la señal de los hotspots eran más fuertes.

Nuestro primer día en Perú lo hemos pasado en dos lugares que marcan las fronteras del Wilcamayu, la porción del río de Urubamba que fluye entre Pisac y Ollantaytambo. Mientras nos movemos a lo largo de las ruinas, los turistas nos observan de forma extraña: aunque están rodeados de ruinas maravillosas, parece que miramos tanto hacia arriba como a nuestros alrededores. Lo que no saben es que nuestros guias son dos arqueo-astrónomos — Juan Antorio Belmonte y Dante Salas — y que están intentando reconstruir, con la ayuda de brújulas electrónicas, la red invisible de antiguas alineaciones astronómicas. Una red densa de luces y sombras que conectan el cielo con la Tierra a través de los picos de las montañas y de otras formaciones naturales. Estrellas, solsticios y el plano galáctico: las tierras y los pueblos de los incas, así como su vida diaria, estaban profundamente conectados con el cielo de una manera que es difícil de creer.

Hasta el punto de que me encuentro dudando de que nuestros dos arqueo-astrónomos puedan estar en lo cierto. No se puede creer que todo un pueblo pudieran dedicar tanto tiempo y energía a establecer el lugar correcto del Sol y las estrellas. Entonces se me ocurre pensar en lo buenos que somos en la identificación de la tumbona que el sol va a abandonar más tarde en la playa. O lo rápido que somos en la elaboración de un mapa mental de la wifi en el hotel … y el Inca dentro de mí suelta una sonrisa de complicidad.